He crecido, como otras muchas personas, oyendo historias de la guerra de nuestros abuelos, de una guerra del siglo pasado, y sin embargo, de rabiosa actualidad, en lo alto del "candelabro", como lo denominarían los ídolos de masas actuales, los creadores de opinión de hoy en día, toda esa legión de analfabetos y analfabetas confundidos por todo lo que ven, oyen, beben y tragan por la noche y que están en lo alto de las audiencias, claro que así nos va.
A lo que iba, mis abuelos lucharon en lo que ahora llaman el bando represaliado, lo cual me parece una chorrada, porque ellos y los que los queremos, estamos muy orgullosos de decir que lucharon por unas ideas y por una república en la que ellos creían y por eso defendieron con todas sus fuerzas, y esas fuerzas no fueron suficientes para evitarles la cárcel, las torturas y las penas de muerte, que por suerte para mi, no se llegaron a ejecutar. Con la bisoñez que nos caracteriza a todos en la adolescencia escuchaba todo lo que ellos me contaban, así un día mi abuelo materno me contó como se encontró cara a cara con uno de sus carceleros en la estación de tren de atocha, solo habían pasado 12 o 13 años de aquello y yo le pregunte que es lo que hizo en ese momento, mi abuelo dijo, "nada no hice nada, solo me hubiese traído problemas, además bastante tenía el encima con saber lo que nos había hecho a los demás". Yo pensaba para mi que me lo habría cargado allí mismo, pero a esos me enseñaron mis abuelos, a pasar pagina, para que ninguno de nosotros sufriera el horror que toda su generación y la de nuestros padres vivieron.
En estas, llegan toda esta panda de burgueses acomodados criados al calor del régimen franquista, ávidos de batallitas que contar, y se ponen en manos de un prevaricador llamado Baltasar, ese que solo actúa en beneficio propio, ya lo hizo con los GAL por venganza hacia Felipe González, y lo hace ahora atribuyéndose funciones ni casos que no le corresponden, vete tu a saber con que intenciones. Ha imputado a todo el mundo mundial para ser portada, aún sabiendo las escasas posibilidades de demostrar que Franco seguía vivo lo intentó.
Son todos estos criados al calor de la dictadura y del autoritarismo los mismos que quieren remover la tierra y resucitar los peores fantasmas de nuestra historia para su propio beneficio, para vivir las peripecias revolucionarias que nuestros abuelos no tuvieron más cojones que vivir muy a su pesar, y que ellos mismos intentaron que todos nos olvidásemos de esa barbarie que supone una guerra entre hermanos. Son esos mismos los que ensalzan a un asesino como Carrillo y lo convierten en paradigma de la libertad, cuando el mismo mató a sus propios camaradas que se la reclamaban, y que al fin y al cabo era por lo que luchaban. Los mismos que se afanan en inventarse currículos de represaliado para sus familiares, tal y como han hecho el presidente y la vicepresidenta de este gobierno, que a falta de soluciones para acabar con la crisis y el paro se dedican a enfrentarnos a unos con otros y tenernos entretenidos.
Mientras tanto, algunos faltos de aventuritas "sesentaochenteras" le bailan el agua de manera tan vergonzosa como hacen los sindicatos, y a falta de barcos que se hundan y aviones que se caigan, tenemos a Garzón.
¿Y todo esto porque? Muy sencillo, porque Franco se les murió en la cama.
olé olé y olé
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