
Desconozco si el cine español que se hacía hace 25 años estaba igual de subvencionado que ahora, me imagino que no, se buscaban los votos con métodos algo más trabajados y no les hacía falta tener en nómina a toda esta panda que se hacen llamar "artistas".
Hace 25 años Berlanga seguía con una linea, ya iniciada años atras con "La escopeta nacional", donde se trataba sin traumas y con fina ironía, el tiempo de la transición, esa misma tantas veces alabada en todo tipo de foros, nacionales e internacionales.
Con "La vaquilla" se atrevió con la, hasta entonces, última gran herida de la historia de España, la guerra civil, de hecho, durante esa época, se sucedieron las películas sobre el tema, todas tratadas de la misma manera, cintas que olían a reconciliación, a pasar pagina, que pretendían desestigmatizar todo lo relacionado con el terrible suceso que asoló no solo nuestro país, sino también a varias generaciones de sus habitantes.
El retrato de Berlanga sobre la contienda era fideligno, un retrato en si, de la sociedad española de la época, presa de una situación que ellos no crearon, que separó a hermanos y amigos, manejada por la incultura y la desinformación. Puedo dar fe de ello gracias a los relatos de mis abuelos, ambos combatientes del bando republicano y que corroboraban parte de los hechos narrados en la cinta dirigida por ese cineasta. Anecdotas que se repetían en todos los frentes, situaciones en las que los españoles se limitaban a mostrarse como eran, donde en ambos lados había buenos y malos, y que por culpa de estos últimos terminamos como terminamos, fueran del bando que fuesen.
El camino que se llevaba, en todos los frentes artisticos, incluida la literatura, era el que acabo de comentar, el de aprender de los errores para no volver a repetirlos, para no tener que pasar por lo mismo, las bases eran buenas, pero en estas......llegaron los de la memoria histórica, a los que Carlos Herrera ha denominado de manera magistral, la banda del alzheimer, y se cargaron todo esto.
Su incapacidad para captar votos por las vias normales de esta actual izquierda desnortada, arcaica, desmemoriada y analfabeta, nos ha llevado a esta situación. A resucitar al dictador una y otra vez, porque sin el pierden su sentido, porque les falta un icono contra el que dirigir su estúpida, estéril e innecesaria lucha, consecuencia esta última de una falta de ideas y de proyecto, que mete miedo.
No han sabido digerir la caída del muro y el sistema comunista y "democrático" al que tanto idolatraban, les falta ideología real en la que apoyarse.
Mis abuelos, nuestros mayores, si que sufrieron una dictadura en sus carnes, una crueldad que estos de ahora presumen conocer, y ellos nunca nos han incitado al rencor, y su política siempre ha sido la de pasar pagina para no repetir el pasado.
Nuestra generación tiene esa oportunidad y la está dejando pasar, la dejamos pasar por culpa de cuatro hijos de fachas que vivieron bien toda su vida e incluso abrazaron el movimiento nacional en su juventud, pero que siguen siendo los mismos fascistas que intentan imponernos un estilo de vida regido por su particular, y enmascarado en falso progresismo, modo totalitario.
Son los mismos que ansían un revolucionarismo tardío jodidos porque el dictador se murió en la cama.
Las guerras se ganan cuando hay enemigo, o simplemente se olvidan. Es de cobardes pretender ganarlas cuando el enemigo lleva 40 años muerto.
ResponderSuprimirLa República cayó por muchas razones. Pero una de ellas (quizá la más importante) fué porque todos los "luchadores" de ahora la dejaron sola, haciendo la guerra por su cuenta: catalanes dando golpes de estado, comunistas con sus propios ejercitos, anarquistas a su aire...
Del otro lado no había más que josde**ta. Pero todos en fila de a uno tras el cabestro mayor.